Las pequeñas y medianas empresas afrontan la nueva ola de la pandemia con sus reservas de liquidez al límite. Un 20% despedirá pese a los ERTE y los gestores administrativos anticipan problemas de morosidad.

Siete meses después de comenzar la pandemia que llevó al Gobierno a hibernar la economía y confiar en que el retorno a la actividad en verano compensaría el parón, la mayoría de las pequeñas y medianas empresas cree que su supervivencia está en riesgo.

Si el impacto de la primera ola -el mayor desplome del PIB en tiempos de paz- ha podido ser absorbido con los esquemas de protección de rentas, los rebrotes y la actual segunda ola de contagios hacen temer al tejido empresarial -las pymes representan el 98%- por su capacidad para llegar al año que viene, según el barómetro de la pyme presentado hoy por su patronal, Cepyme.

El estudio, con opiniones de cerca de 1.300 empresas, señala que las medidas tomadas para hacer frente a la situación, han incluido los ERTE en cuatro de cada diez y que la mitad de ellas cree que no podrá mantener el empleo en los próximos seis meses. El barómetro muestra que el 50 % de las empresas consultadas han realizado ya una reestructuración de plantilla y que un tercio de éstas ha disminuido su plantilla en más de un 50 %. Los datos son coincidentes con los recogidos por el Colegio de Gestores Administrativos, que estima que hasta fin de año podrían desaparecer más de 300.000 empleos, de los que dos tercios corresponderían a trabajadores autónomos. Los gestores administrativos sostienen que en los últimos meses la gran mayoría de los negocios han sufrido caídas de ingresos a las que ahora se añaden problemas de cobro, por lo que auguran problemas de liquidez en los próximos meses y un incremento en la morosidad de pymes y autónomos. «Es evidente que algo ha fallado, y que las necesidades de liquidez siguen siendo evidentes y urgentes», ha explicado el presidente del colegio, Fernando Santiago. El pesimismo de las pymes ante la segunda ola coincide con el dato dado a conocer hoy por el Colegio de Registradores de que que los concursos de acreedores inscritos en los registros mercantiles aumentaron en septiembre un 55% respecto al mismo mes de 2019.

Los registradores han apuntado a la rotura de una tendencia embalsada durante la primera ola. En los primeros meses de la pandemia los concursos habían caído de forma generalizada (-84,8% en abril y el -76,1% en mayo), afectados por la ralentización del proceso concursal durante el estado de alarma. Las sucesivas caídas de los concursos a medida que transcurría la pandemia, se tornaron paulatinamente más suaves en junio (-16,1%), julio (-6,5%) y agosto (-4,6%), hasta cambiar de signo de forma abrupta en el mes de septiembre. Madrid, País Vasco, Baleares y Canarias fueron los territorios más afectados.

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